domingo, 10 de octubre de 2010

Giro 2010: Montalcino, el regreso del ciclismo épico

La séptima etapa del Giro 2010, Carrara-Montalcino, nos devolvió imágenes de ciclismo épico, ciclismo de antaño, aquel en el que los protagonistas eran los auténticos "forzados de la ruta", y no esos automatizados profesionales en que se han convertido poco a poco. Cualquiera que conectara la televisión esa tarde de sábado, bien podría pensar que nada ha cambiado desde los tiempos gloriosos en los que las gestas estaban a la orden del día, las tácticas eran poco más que un "sálvese quien pueda" y los protagonistas eran admirados como auténticos héroes. Probablemente los corredores del Giro pasaron algunas de sus peores horas como profesionales, rebozados de barro, ateridos por el frío, tensionados por las circunstancias de carrera y destrozados por la progresiva ausencia de fuerzas. Pero a cambio, se ganaron el respeto de los aficionados, ese respeto que van perdiendo temporada a temporada, a cada caso de doping, a cada etapa soporífera y decepcionante. Con etapas como la de Montalcino se recupera buena parte de lo perdido, porque se ve a auténticos titanes luchando contra los elementos.

Pero, ¿cómo se pudo llegar a esta situación, en la que los ciclistas embarrados miraban hacia delante con claros sintomas de sufrimiento pero sin contemporizar ni un ápice de sus fuerzas? Sin duda, un cúmulo de circunstancias sirvieron como detonante. La primera de todas, qué duda cabe, el recorrido propuesto por Zomegnan, el organizador de la carrera. Una etapa que aprovechaba el "sterrato", tramos de tierra que se conocen como "strade bianche" gracias a la carrera que desde hace unos años los recorre y los ha popularizado, la MontePaschi Strade Bianche. No son solo tramos sin asfaltar, sino que en determinados puntos la pendiente alcanza dígitos muy respetables. Junto a ello, el segundo elemento de esta mezcla explosiva fue la lluvia que azotó la zona durante los días previos al paso del Giro, lo cual inevitablemente convirtió el "sterrato" en barro, casi un lodazal en determinados tramos. Para entender el último factor que desencadenó los acontecimientos, tenemos que remontarnos al principio...

... y el principio no es otro lugar que el kilómetro 192 de la etapa, a 30 de meta, donde el pelotón rueda compacto bajo la lluvia, imbuido de la típica tensión que precede los momentos importantes. Los Liquigas ponen el ritmo, arropando a la maglia rosa, el joven Vincenzo Nibali, y al nominado como jefe de filas, Ivan Basso. Al entrar en una curva, Michele Scarponi resbala, cae al suelo y al deslizarse se lleva por delante a Nibali y a otros dos Liquigas. Cuando los ciclistas caídos quieren recomponer el ritmo, por delante ya se vuela. El pelotón se ha roto y Vinokourov, junto a Garzelli, Gerdemann y otros corredores secundarios, rueda en cabeza. El kazajo es un corredor astuto y determinado. Sabe cuándo las circunstancias de carrera son aprovechables, y en ese momento no desperdicia la ocasión. Así pues, lanza la carrera, que llega al primer tramo "sterrato" totalmente alocada, con el pelotón tremendamente estirado en persecución de
Vinokourov y sus compañeros de fuga, y con el grupito de los Liquigas y Scarponi tirando por detrás, en una persecución que a cada instante se antoja más alocada.

Comienza la épica. Las carreteras de tierra, convertidas en caminos de lodo, son un auténtico desafío para los ciclistas. Rápidamente todo se convierte en un sálvese quien pueda. Por delante, Gerdemann se distancia en solitario, mientras que el pelotón principal, en el que están Evans o Pozzato, intenta darles caza. El grupo en el que se han rearmado los Liquigas está a la caza, pero Nibali se da cuenta de que si deja la responsabilidad a sus gregarios, todo puede estar perdido. Así que en un arranque de personalidad se pone a tirar él mismo, llevando a Basso protegido tras él.

Al salir del primer tramo sterrato Gerdemann ya ha sido cazado por el grupo de Vinokourov, y sus perseguidores van llegando poco a poco, encabezados por Evans. La ventaja en ese punto, a 21 km de meta, es de 1:30 sobre el pelotón de los Liquigas, que han vuelto a reagruparse. Su situación es agónica, puesto que de tener a sus dos bazas de la general perfectamente colocadas pueden pasar a perder todas sus opciones. En este punto la carretera comienza a empinarse y el cansancio acumulado, unido al desnivel y a las condiciones meteorológicas, empiezan a pasar factura. Nibali y Basso se quedan solos junto a Scarponi (otro de los damnificados por la caída) y un gregario de Michele. Por delante no quedan gregarios, todos están muy cansados pero se ven con opciones de ganar la etapa, así que se producen ataques como el de Damiano Cunego al pasar por la pancarta de 20 kilómetros a meta.

En la segunda y última zona de sterrato,que va desde los 19 hasta los 4 kilómetros a meta, entra en cabeza Cunego, que rápidamente es reabsorbido por un grupo cada vez más reducido, de unas 25 unidades. La ventaja sobre el grupo del Liquigas y Scarponi ha subido a 1:40, gracias al ritmo que por delante imprime un gregario de Vinokourov. Poco después, el kazajo no se lo piensa más y lanza un duro ataque. El primero en responder es Evans, iniciando aquí una bella lucha entre ambos por la victoria de etapa. Por detrás de ellos se forma un pequeño paquete perseguidor, comandado por Garzelli y Cunego. Estamos en tramos de dura pendiente, y por detrás Scarponi ha tomado la responsabilidad y estira el grupo de la maglia rosa. Tanto, que acaba soltando a todos los que circulan a su rueda (incluida la maglia rosa) y se va en solitario intentando minimizar la diferencia.

Finalmente, el grupo con Cunego, Garzelli, Pinotti, Arroyo y Gadret alcanza a la cabeza de carrera. Por detrás, Nibali duda si seguir a Scarponi o ralentizar el ritmo para esperar a Basso, que está pasando dificultades. Finalmente, decide ésto último y Scarponi se marcha por delante. El jefe de filas del Androni comienza una gran demostración de fuerza que le lleva a coger y dejar a multitud de corredores que marchaban por delante de él. Todo sigue siendo una lucha practicamente individual contra los elementos, y el bueno de Michele irá viendo pasar en su caza de los corredores de cabeza a ciclistas que son incapaces de aguantar su rueda embarrada.

A menos de 10 km de meta Vinokourov y Evans vuelven a escaparse de sus compañeros. En ese momento la ventaja sobre la maglia rosa y su compañero Basso es de 1:25. Arroyo consigue alcanzar al duo de cabeza a menos de 8 km de meta. La situación permanece inalterable hasta que a menos de 5 kilómetros de meta salen definitivamente del sterrato. Ahí la diferencia con Nibali y Basso se acerca peligrosamente a los 2 minutos, mientras que Cunego y Pinotti consiguen enjuagar la diferencia que les sacaba el trío cabecero. Vinokourov está a disgusto con tanta compañía y vuelve a lanzar un ataque al que solo resisten Evans y Cunego. A 2 kilómetros de meta los 5 se vuelven a agrupar. Una vez dentro de Montalcino, en el último kilómetro, Cunego hace un último intento de irse en solitario, pero Evans aborta la tentativa. Es el australiano el que entra en cabeza en la recta de meta, de 200 metros. Parece que Cunego o Vinokourov están al acecho y les será fácil superar al campeón del mundo, pero el sprint de Cadel es pleno de potencia, y con el cansancio acumulado por todos resulta imposible adelantarle. Evans entre en gran campeón por delante de Cunego y Vinokourov, con Pinotti y Arroyo perdiendo unos segundos al quedarse descolgados en el sprint. A medio minuto entran Garzelli y Gadret. A un minuto entre Scarponi, autor de una sensacional remontada. Nibali pierde 2 minutos y Basso unos segundos más. Corredores como Sastre pierden 5 minutos.

Es tan solo una etapa, posteriormente el Giro dará muchas vueltas, empezando por la etapa de L´Aquila, en la que la decoración de la general cambiará totalmente y obligará al ganador final de la carrera, Ivan Basso, a realizar una persecución implacable sobre David Arroyo, lider durante varias etapas y que finalmente solo será superado por el varesino. Se vivirán grandes jornadas como las de Asolo, Zoncolan o Aprica, pero la verdadera vuelta al ciclismo épico se había producido en esta jornada de Montalcino marcada por el barro y por el carácter de los hombres que la protagonizaron. Ojalá en los próximos años volvamos a ver días como éste.

7 comentarios:

Julián dijo...

Han pasado muchos meses desde la última entrada (de hecho, más de un año). Pero nunca es tarde si la dicha es buena, así que volvemos a retomar el blog. Y no hay mejor manera de hacerlo que recordando el día de este año 2010 que más se ha parecido a aquellas jornádas heróicas que centralizan la temática de Pedaladas de Historia.

Viajero dijo...

Se echa de menos este blog.
Gracias por la nueva entrada, y ánimo.

Ricard dijo...

Gracias por volver.
Muy bueno.

SMM dijo...

Bien vuelto, espero que no tardemos tanto en publicar otra entrada. Por cierto, gran post.

Navarro Cueva dijo...

Tengo una propuesta que haceros (Julián y María), si pudierais dejar un mail para ponerme en contacto o enviarme un correo al mio, navarrocueva@palcodeportivo.com

María Hernández dijo...

Hola a todos!

Para aquellos que deseéis contactar con nosotros de manera privada hemos habilitado una cuenta de correo: pedaladasdehistoria@hotmail.com

Estaremos encantados de atenderos y os contestaremos tan pronto nos sea posible.

Muchas gracias por vuestro interés.

Un saludo.

José Manuel Pérez Ricote dijo...

Bestial noticia, es la segunda vez que la leo y me ha gustado todavía más. Ojalá la organización de las 3 Grandes Vueltas nos deleite con más etapas como ésta, y que vuelva el ciclismo de antaño (pero que no lo pongan en VEO 7).